20 de noviembre de 2017

Tarta Neapolitan

E

¡Espero que os guste!


Ésta es mi aportación en: 

La reina de las tartas, nos ha desafiado de lo lindo éste mes.
Un dulce a lo neapolitan, es decir, que tengan las características de sabor choco - fresa - vainilla.
Pudiendo ser de ésta manera válidas las tartas, los helados, los cupcakes... Cualquier tipo de dulce.
Quitemos la intriga, y veamos que postres han hecho mis compañeros en Desafío en la cocina. Postres neapolitan.





(16 porciones)
INGREDIENTES:

Para la masa de bizcocho:

- 2 Huevos
- 400 g de azúcar
- 240 ml de leche entera
- 200 ml de aceite de girasol
- 1 Sobre de levadura
- 420 g de harina
- 50 g de cacao
- 30 ml de sirope de fresa
- C/s de colorante rojo
- C/s de esencia de vainilla


Para el almíbar t x t:

- 100 ml de agua
- 100 g de azúcar


Para la buttercream:

- 250 g de mantequilla sin sal
- 600 g de azúcar glass
- 200 g de queso crema
- 40 g de cacao
- 25 ml de sirope de fresa
- C/s de colorante rojo
- C/s de esencia de vainilla



PREPARACIÓN:


Para la masa:

Hacemos la masa con los ingredientes y de igual manera que cuando hicimos la Tarta de pantera rosa.
Éste bizcocho es una preparación básica, ya que su resultado es perfecto para hacer tartas creativas o de fondant, por lo que será una receta que usaremos en muchas ocasiones.

Una vez que el bizcocho esté hecho, dividimos la mezcla en tres partes.
La mezcla de los ingredientes son 1´300 kg, por lo que cada parte deberá pesar 433 g aproximadamente, para que quede bien igualado.

A una de las partes le agregamos la cantidad suficiente de esencia de vainilla, que le aportará sabor.
Éste bizcocho quedará de color blanco, como un bizcocho normal.

Vertemos la mezcla en un molde de 22 cm de diámetro previamente engrasado con el cake release por los bordes, y con papel sulfurizado en la base, y metemos en el horno precalentado a 180ºC, cocinamos sobre 25 minutos aproximadamente.

Mientras tanto, en otra parte de los bizcochos, agregamos el sirope de fresa que le dará sabor a éste bizcocho.

Ya que únicamente con el sirope no se obtendría el color necesario tras la cocción del izcocho, agregamos también un poquito de colorante en pasta rojo.
Mezclamos con ayuda de una lengua de cocina.
Reservamos.

En la otra mezcla del bizcocho, agregamos el cacao en polvo que le aportará todo el sabor y el color.

Mezclamos con ayuda de una lengua de cocina.

Pasado el tiempo, sacamos el molde del horno.
El aspecto del bizcocho es éste.

Ahora hay que repetir el proceso con los otros dos bizcochos.
Si tenéis 3 moldes iguales de éste tamaño, podréis hacerlos todos a la vez.
Si como yo, utilizaréis el mismo molde para los tres bizcochos, esperáis 10 minutos hasta que el bizcocho se temple, desmoldamos con cuidado y dejamos reposar boca abajo sobre un papel sulfurizado.
Limpiamos el molde y de la misma manera, con el papel vegetal en la base, y las paredes engrasadas, vertemos la próxima masa. Horneamos de igual manera.


Para el almíbar t x t:

En un cazo disponemos los dos ingredientes y cocemos hasta que el azúcar se disuelva, entonces dejamos templar.


Para el frosting:

Sacamos la mantequilla de la nevera una hora antes, para que esté a temperatura ambiente y trabajarla sea más fácil.
Disponemos en el bol del robot de cocina y la batimos a temperatura baja hasta que empiece a obtener una textura crema, entonces, subimos la velocidad al máximo y batimos durante 3 minutos.

Agregamos el azúcar glass previamente tamizado.
Batimos a velocidad media durante 5 minutos.

Hasta que el azúcar esté prefectamente integrado.

Agregamos entonces el queso crema.

Y a velocidad máxima batimos durante 5 minutos hasta formar una crema homogénea.
Para el montaje de la tarta, lo haremos de la misma manera que con el bizcocho, y dividiremos la crema, aunque en éste caso en cuatro medidas dispuestas en tres partes.
El peso total del frosting son 900 g, que dividiremos en dos partes de 225 g y una de 450g.


Montaje:

En la blonda de presentación, disponemos un poquito de frosting que hará de pegamento entre la primera parte de la tarta y la base.

Disponemos sobre ella, el bizcocho de cacao, que será el primero por ser el más oscuro, para de ésta forma crear una especie de degradado visual y con un pincel de cocina, pintamos su superficie con el almíbar.

Con una de las partes de 225 g de buttercream, agregamos el cacao.
Mezclamos con ayuda de una varilla hasta que esté bien integrado.

Usamos 1/4 parte de éste relleno aproximadamente, para cubrir el bizcocho de chocolate.

Sobre éste, disponemos el bizcocho de fresa y repetimos el proceso.
Lo pintamos con ayuda de un pincel con el almíbar, para que esté tierno.

Con la otra parte de 225 g de buttercream, hacemos la crema de fresa a la que le agregaremos el sirope y el colorante.
De la misma manera que el anterior, cubrimos el bizcocho de fresa.

Con la última parte de buttercream, la mayor, hacemos la parte blanca, de la vainilla. Ahora entenderéis que es mayor cantidad por que también tendra que cubrir aparte de las paredes del bizcocho, su superficie.
Le agregamos la cantidad suficiente para aportarle el sabor.

Cubrimos el último bizcocho con el buttercream de vainilla.
Reposamos la tarta en la nevera durante 15 minutos aproximadamente, para que el frosting endurezca.

Entonces, como en el caso de los moldes por mi parte, tengo que compartir la boquilla para escudillar todos los bordes.
Disponemos en una manga pastelera con una boquilla especial para hacer rosetones (1M), el frosting de cacao y rellenamos el hueco que hay entre el bizcocho de cacao y el de fresa.

Hacemos rosetones de cacao por toda la parte del bizcocho de chocolate hasta acabar con el frosting.
Metemos la tarta en la nevera y cambiamos la boquilla a la manga donde pongamos el frosting de fresa, y de la misma manera que en el anterior, rellenamos el hueco que haya entre el bizcocho de chocolate y el de fresa.

Cubrimos la parte del bizcocho de fresa haciendo rosetones con el frosting del mismo sabor, hasta que lo acabemos.

Metemos la tarta en la nevera y cambiamos la boquilla a la manga donde esté el frosting de vainilla.
Hacemos rosetones por toda la parte de las paredes del bizcocho de vainilla, y también por su superficie.

Una vez que acabemos, guardamos la tarta en la nevera para que tome cuerpo y el frosting se mantenga en forma.

Éste es el resultado de nuestra vistosa tarta Neapolitan.

Sacamos del refrigerador una hora antes aproximadamente de su consumición para que  no esté excesivamente dura.

Al ser una tarta alta, los cortes a realizar deben ser de unos 2 cm aproximadamente cada uno, no demasiado grandes.
Así se veía en cada corte.

Muy contenta con el resultado final, ¿A que resulta apetecible?
¡Qué aproveche!



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17 de noviembre de 2017

Nata, nueces y miel

Desde hace ya dos semanas, en casa se ha instalado junto a nosotros un virus que no conseguimos que se vaya. 
Nos ha tenido tumbados por completo, con fiebre y con mucho malestar, y ni los medicamentos, ni las friegas en VicksVaporub, ni los vapores de eucalipto... Nada. Él persiste y sigue aquí.

Mi novio que tiene la suerte de que todo le gusta, al menos puede meterse en la boca alguna que otra cucharada de miel para calmarle la tos. Pero yo, ni eso.
Y es que, como comenté el otro día en mis rrss, yo detesto la miel, y a no ser que sea en los Hojaldres de Astorga soy incapaz de tragarla, de hecho cuando la he tomado la meto casi en el esófago, y aún así me provoca arcadas.

El caso es que, para estos días que estás un poco así, de esa manera, ya en fase de recuperación con ganas de disfrutar aunque el cuerpo te lo impida aún, si te gusta la miel éste es el postre perfecto.
La clásica mezcla de nata, miel y nueces que hace que recuperes fuerzas en un santiamén. 

¡Espero que os guste!






INGREDIENTES:

- 100 ml de nata
- 50 g de queso crema
- 20 g de azúcar
- C/s de miel
- C/s de nueces



PREPARACIÓN:

Montamos la nata en el bol de robot, y mientras tanto mezclamos el azúcar con el queso.
Una vez que la nata esté bien montada, mezclamos los dos componentes con movimientos envolventes, para evitar que se baje; mantenemos refrigerado hasta que vayamos a usarlo.
Entonces, vertemos 3/4 partes de la mezcla en un vaso transparente.
Con ayuda de una cucharilla, colocamos la mezcla intentando mantenerla pegada a las paredes del vaso.

Echamos unos cachitos de nueces.
Se puede usar cualquier otro fruto seco, o se pueden agregar caramelizadas.

Si, como en mi caso, es muy compacta, calentamos unos segundos en el microondas la miel, para poder manejarla bien.
Vertemos una cucharada  de miel.

Intentando que cubra al menos el centro de la preparación.
Repetimos la operación tantas veces como queramos.

En la última capa, agregamos una cucharada de la mezcla de la nata y el queso, un poco de miel, y la mitad de una nuez como decoración.
Éste es el resultado final de nuestro postre de nata, miel y nueces.

¡Qué aproveche!



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14 de noviembre de 2017

Tarta de pasta

O lo que viene a ser lo mismo, un pastel de macarrones.

No sé si a vosotros os pasará, pero desde luego a mí la comida me gana por la vista, y muchas veces un plato sencillo, como en este caso la pasta con carne picada, puede cambiar bruscamente y dar un giro de 360° cambiando la forma de presentación, haciendo que nos entre por los ojos y todas nuestras papilas gustativas se activen.

Puede parecer un poco complicada de hacer, de hecho la frase más sonada al verla es : "¡Menuda paciencia!", y nada más lejos de la realidad, con un poco de maña y manteniendo la base inclinada es requete fácil conseguir que los macarrones mantengan la compostura, jeje.

Os aseguro qué no os arrepentiréis al probarla, todo lo bueno de unos macarrones de toda la vida que sorprenderá con su presentación a todo el que se la pongáis delante.

¡Espero que os guste!






INGREDIENTES:

- 180 g de macarrón tipo rigatoni
- 250 g de salsa bolognesa casera
- 100 ml de salsa bechamel casera
- Queso rallado al gusto
- C/s de mantequilla



PREPARACIÓN:

En una cazuela con 2 litros de agua hirviendo, aproximadamente, cocemos nuestra pasta, agregándola cuando esté en plena ebullición. 
En éste caso utilizaremos rigatoni, que tienen la forma de tubo perfecta para esta preparación.
Cocemos durante el tiempo indicado en el paquete para que quede al dente.
Tras 8 minutos, sacamos del fuego y templamos los macarrones bajo el chorro de agua fría.

Escurrimos los macarrones, y llenamos la cazuela o el molde (en mi caso timbal) previamente engrasado con mantequilla donde vayamos a efectuar la tarta.
Un buen modo de llenarla sin que los macarrones se nos escurran es manteniéndolo ligeramente inclinado, para que los macarrones se apoyen bien unos sobre otros.

Hacemos una bolognesa y una salsa bechamel ligera como las que hicimos en la receta de Lasaña bolognesa casera.

Si queremos, napamos previamente los macarrones. 
Hacerlo así es muy interesante ya que en el calor del horno la salsa se colará por los agujeros de la pasta.
(Si hacemos la tarta individual en un timbal como yo, colocarla sobre la bandeja del horno con un papel sulfurizado).

Justo encima, agregamos la salsa bolognesa.

En el caso de la tarta grande, me ahorré el paso de la bechamel por sobre los macarrones, ya que la bolognesa quedó muy fina y ésta se colaría perfectamente por los agujeros de los macarrones.

Napamos con bechamel la bolognesa.
 

Y espolvoreamos el queso que más nos guste.
Cuando la hice para mí sola, agregue parmesano rallado.

Para la tarta grande utilicé mezcla de cuatro quesos, que además le aporta un color más llamativo al gratinado.
 

Metemos en el horno precalentado a 200ºC durante 10 minutos aproximadamente, hasta que adquiera un color dorado en la superficie.
Por ello los macarrones no deben estar excesivamente cocidos, ya que en el horno tendrán un segundo cocinado y podrían quedar demasiado pastosos.

Sacamos del horno.
En el caso de la tarta individual, despegamos con cuidado para que no se rompan, los macarrones de las paredes del timbal. Lo sacamos.

 De ésta manera se aprecia perfectamente la forma de los macarrones hacia arriba, quedando espectacular.
Éste es el resultado final de nuestra tarta de pasta individual.

 En el caso de la tarta de pasta grande, se vería tal que así.

La dividimos en porciones que retiraremos al plato.
¡Qué aproveche!



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© Andreíta come de todo

Diseñado por: Patricia Becerra -Las Cosas de mi Cocina-